Por qué en series.
¿Por qué en series y no de otra manera? Porque estas series, estas seis series, corresponden a los seis días que componen a semana- a los clásicos seis días hábiles que componen la semana-. Y como buen ateo que soy, no hice más que pensar en seis series para cada uno de los seis días hábiles, tomándome, como cualquier otro, el séptimo para descansar. Así, contamos con una serie de chistes para cada día.
Eso, en principio. Empero, lo que nos importa remarcar es que cada serie corresponde, al par, a un segmento societal determinado, a un segmento de posibles lectores bien determinado. Pues, “en las condiciones actuales no sólo no se puede sino que no es ni acaso deseable hacer humor para La sociedad”. Usando los criterios de segmentación que no sin frecuencia utiliza la lógica empresarial, procuramos segmentar al público, en segmentos más o menos delimitados, y en pos de convocarlos a ellos, y sólo a ellos, como interlocutores específicos de la serie no menos específica.
Veamos. Si bien no he realizado un testeo psicográfico, sé, y lo sé porque me muevo en el ámbito, que hay más psicoanalistas en Rosario que automóviles. Pues, el que no es psicoanalista, es psicoanalizante, y el que no es psicoanalizante tiene alguna que otra relación filiativa con algún psicoanalista o psicoanalizante, y así, podríamos continuar si lo quisiera. Por ende, apuntando a ese gran segmento de la población, he denominado a una de las series, sin añadirle mayor complejidad semántica, Serie Psicoanalítica.
Otro segmento que, ha esta altura, diría que forma parte de la demografía global más que local, es el de “quienes hacen colas”. Sí, escuchó bien, y no se vaya por el malentendido. Existen en el mundo quienes hacen colas y quienes no la hacen, esa es la oposición que más radicalmente se nos presenta. Ya no las clásicas oposiciones étnicas o raciales, ni las no menos clásicas oposiciones clasistas o genéricas. No. Hoy, estamos signados por esta eximia oposición que es “quienes hacen colas y quienes no”. Para todos aquellos, y acá ya tomando posición, para todos aquellos que se sientan identificados dentro del Polo de Quienes Hacen Cola (PQHC), bueno, para todos ellos, he pensado una serie que he denominado: Serie la vida en cola.
Otro de los segmentos que he relevado, que, al igual que el anterior, más que formar parte de la demografía local forman parte de la demografía mundial, es el segmento de los colgados, de los distraídos. Es éste el segmento que no cesa de producir extrañezas en la vida cotidiana, es éste quien no para de introducir en el habitus un elemento de suma extranjeridad. Por éste segmento, mi vida y la suya, es conducida eventualmente al desconcierto, a la extrañeza, y, si usted quiere, a la ominosidad. La forma de vivir de éste segmento no puede más que producir un sinfín de situaciones extrañas que alimentan la diferencia cuando la inercial habitualidad de la vida nos embarga. Agradeciendo íntimamente su existencia, no pude más que dedicarles una serie denominada: Serie de extrañezas cotidianas.
Uno de los segmentos que más me toca, que más me atañe, es el que sigue. El segmento de artistas y filósofos, de creadores y experimentadores, en fin, de funky diseñadores. Con ésta serie intento tributar a todos aquellos que se sientan identificados con cierto movimiento cultural o artístico, sea pictográfico o arquitectónico, sea cinematográfico o filosófico. Es la serie de los tributos, es la serie que procura conmemorar a todos y todas aquellos que, alrededor del mundo y del tiempo, han hecho algo por la transformación de las cabezas y de las ideas, es la serie denominada: Serie tributaria.
Otro de los segmentos extraídos es la de los clásicos lectores de chiste, esos congéneres ávidos de risas y confortaciones. Ahora bien, como habrán podido advertir, el humor que intento llevar a cabo es un humor que no es joda, es un humor que no garantiza la risa ni mucho menos la confortación, es un humor que busca deconstruir, shockear e inclusive desconcertar. Esta penúltima serie, entonces, está enfocada en todos aquellos lectores del mundo amantes de las pequeñas irrupciones de ominosidad, ésta serie es para ellos, amigos a distancia: Serie se me escapó un chiste.
Por último, otro de los segmentos que más me interesó relevar fue el de los críticos de ciencias, sean estos profanos o científicos. El segmento de los pseudo epistemólogos era un segmento que no podía faltar, pues, ¿quién no encarnó alguna vez en algún lugar esa “notable” función de demarcar qué era lo verdadero de lo falso?. La serie que sigue, por todo, está pensada en función de esos epistemólogos de la vida cotidiana que pasan sus días demarcando fronteras de legitimidad entre sus congéneres. A ellos, a los miles de ellos que existen, les he dedicado la serie denominada: Serie Epistemológica.