El día que todo comenzó…

•mayo 29, 2008 • 1 Comentario

 

Después de mucho tiempo de incubación, hoy salieron a la luz esta banda de plumíferos charlatanes.

Se los puede observar hablando desde las paredes en:

 

:x: facultad de psicología,. Sede siberia. En el patio central

 

:x: Anexo, Corrientes e Ituzaingo, por Ituzaingo

 

 

Cuando el humor ya no es joda

•abril 21, 2008 • 1 Comentario


El humor en condiciones de intemperie.

Mucho hemos hablado ya de los efectos aleatorios de la intemperie. Fundamentalmente en lo que atañe a las instituciones que, con el paso del tiempo, convenimos en llamar “disciplinarias”, desde la familia al welfare state.

Ahora bien, qué podemos decir, ora, del humor. Institución extraña e inmemorial si las hay. En verdad, ¿podríamos decir algo sobre el humor? Algo más, digo. Pues, convengamos que después de Freud, Bergson y Liniers, es más que complicado. Con ellos, el humor ya tiene padres, aún en tiempos de incertidumbre. Nombres de padre, para ser más precisos, y para no refiliarnos con las instituciones de las que hemos huído, y con las que no tenemos ya sino una relación de hostil hospitalidad.

Humor ha habido y, supongo, habrá. Ha habido tantos humores como políticas: segregacionistas o discriminativos, populistas o de sentido común más que común, y criticistas o disconformistas.

Como decía, desde siempre sospeché que había tres modos de hacer humor que de alguna u otra manera se correlacionaban con tres modos de hacer política: el segregacionista, el populista y criticista.

Por el primero, los rasgos que no forman parte del estándar normal instituido eran arrojados a la hoguera del escenario humorístico: “mirá ese puto como se mueve, parece que tiene el chazi ladiado”, “tiene la napia como un oso hormiguero”, “enano de circo”, son alguno de los tantos enunciados que signan a éste modo de hacer humor.
Por el segundo, todo el common sense está contraído en un enunciado. Es el uso de la vida cotidiana, de lo más relevante de lo que acontece en la vida cotidiana. Es el uso y abuso del acontecer de la cotidianidad, pues, todo suceso preponderante es puesto al servicio de la producción y reproducción humorística. Generación cotidiana y capitalización chistosa, producción multiforme y contracción específica: “estamos hablando de los humoristas cazadores que van a la zaga de lo circunstancialmente impactante”. Así, la política coyuntural, el espectáculo más rankiado de los mass media, o la inmoralidad del personaje nacional son su fuente directa e indirecta de (re)producción.
Por el tercero, el humor se halla por negación. Es un modo que se erige sólo por contradicción, hace reír porque de no hacerlo uno lloraría. Por una parte, es el insulto que sólo se diferencia de sí mismo al estar enmarcado en una escena humorística; te pueden estar diciendo, “sos un hijo de puta, hacéte ver, gorriáo”, y vos reís casi sin otra opción. Veamos, si no, un ejemplo: “A los argentinos les dicen camellos…están cagados de hambre y de sed, pero igual siguen al turco”. Y por otra, es la crítica, sea económica, política, societal o la resultante de la recombinación e hibridización de estas tres dimensiones, que encuentra en éste escenario la forma de socializarse, de trascender públicamente; por ejemplo, “¿Cómo le dicen a Duhalde y Palito?…Pareja de truco, porque uno canta y el otro miente”.

Ahora bien, si bien reconozco, no sin desazón, la “loable” permanencia de los tres modos, debo también reconocer que no son ellos quienes más me singularizan, ni son ellos, lisa y llanamente, quienes generan en mi ese brote súbito y vital que antropológicamente denominamos risa.

Por ello, no puedo pensar el humor sin lo ominoso, del mismo modo que no puedo pensar el sentido sin el sinsentido. Hay algo de lo humorístico que no es necesario forzar, hay algo de lo irrisorio que brota sin el mínimo esfuerzo, pues, sólo es por un encontronazo, por un tropiezo que, en el instante más inesperado…¡¡shock!!, aparece y traba un lazo con su aparición. Ya está, ya sucedió, después del primer tropiezo seguido de shock, de hallazgo, el otro quedará sumido al non sense con el cual logró tramar.

Ese es el humor que no es joda y ese es el humor que intento explorar. Sabiendo que la risa no está asegurada, pues, ¿qué estaría asegurado en condiciones de intemperie?, pero no por ello resignándome a perderla. Búsqueda y desafío, son los dos elementos-entre mágicos y simbólicos- con los que cuento para explorar a ese humor que, definitivamente, no es joda.

fractales

•abril 19, 2008 • Dejar un comentario

 

 

 

Historieta anual escrita en series: el libro del espacio público.

•abril 19, 2008 • Dejar un comentario


Por qué en series.

¿Por qué en series y no de otra manera? Porque estas series, estas seis series, corresponden a los seis días que componen a semana- a los clásicos seis días hábiles que componen la semana-. Y como buen ateo que soy, no hice más que pensar en seis series para cada uno de los seis días hábiles, tomándome, como cualquier otro, el séptimo para descansar. Así, contamos con una serie de chistes para cada día.

Eso, en principio. Empero, lo que nos importa remarcar es que cada serie corresponde, al par, a un segmento societal determinado, a un segmento de posibles lectores bien determinado. Pues, “en las condiciones actuales no sólo no se puede sino que no es ni acaso deseable hacer humor para La sociedad”. Usando los criterios de segmentación que no sin frecuencia utiliza la lógica empresarial, procuramos segmentar al público, en segmentos más o menos delimitados, y en pos de convocarlos a ellos, y sólo a ellos, como interlocutores específicos de la serie no menos específica.

Veamos. Si bien no he realizado un testeo psicográfico, sé, y lo sé porque me muevo en el ámbito, que hay más psicoanalistas en Rosario que automóviles. Pues, el que no es psicoanalista, es psicoanalizante, y el que no es psicoanalizante tiene alguna que otra relación filiativa con algún psicoanalista o psicoanalizante, y así, podríamos continuar si lo quisiera. Por ende, apuntando a ese gran segmento de la población, he denominado a una de las series, sin añadirle mayor complejidad semántica, Serie Psicoanalítica.

Otro segmento que, ha esta altura, diría que forma parte de la demografía global más que local, es el de “quienes hacen colas”. Sí, escuchó bien, y no se vaya por el malentendido. Existen en el mundo quienes hacen colas y quienes no la hacen, esa es la oposición que más radicalmente se nos presenta. Ya no las clásicas oposiciones étnicas o raciales, ni las no menos clásicas oposiciones clasistas o genéricas. No. Hoy, estamos signados por esta eximia oposición que es “quienes hacen colas y quienes no”. Para todos aquellos, y acá ya tomando posición, para todos aquellos que se sientan identificados dentro del Polo de Quienes Hacen Cola (PQHC), bueno, para todos ellos, he pensado una serie que he denominado: Serie la vida en cola.

Otro de los segmentos que he relevado, que, al igual que el anterior, más que formar parte de la demografía local forman parte de la demografía mundial, es el segmento de los colgados, de los distraídos. Es éste el segmento que no cesa de producir extrañezas en la vida cotidiana, es éste quien no para de introducir en el habitus un elemento de suma extranjeridad. Por éste segmento, mi vida y la suya, es conducida eventualmente al desconcierto, a la extrañeza, y, si usted quiere, a la ominosidad. La forma de vivir de éste segmento no puede más que producir un sinfín de situaciones extrañas que alimentan la diferencia cuando la inercial habitualidad de la vida nos embarga. Agradeciendo íntimamente su existencia, no pude más que dedicarles una serie denominada: Serie de extrañezas cotidianas.

Uno de los segmentos que más me toca, que más me atañe, es el que sigue. El segmento de artistas y filósofos, de creadores y experimentadores, en fin, de funky diseñadores. Con ésta serie intento tributar a todos aquellos que se sientan identificados con cierto movimiento cultural o artístico, sea pictográfico o arquitectónico, sea cinematográfico o filosófico. Es la serie de los tributos, es la serie que procura conmemorar a todos y todas aquellos que, alrededor del mundo y del tiempo, han hecho algo por la transformación de las cabezas y de las ideas, es la serie denominada: Serie tributaria.

Otro de los segmentos extraídos es la de los clásicos lectores de chiste, esos congéneres ávidos de risas y confortaciones. Ahora bien, como habrán podido advertir, el humor que intento llevar a cabo es un humor que no es joda, es un humor que no garantiza la risa ni mucho menos la confortación, es un humor que busca deconstruir, shockear e inclusive desconcertar. Esta penúltima serie, entonces, está enfocada en todos aquellos lectores del mundo amantes de las pequeñas irrupciones de ominosidad, ésta serie es para ellos, amigos a distancia: Serie se me escapó un chiste.

Por último, otro de los segmentos que más me interesó relevar fue el de los críticos de ciencias, sean estos profanos o científicos. El segmento de los pseudo epistemólogos era un segmento que no podía faltar, pues, ¿quién no encarnó alguna vez en algún lugar esa “notable” función de demarcar qué era lo verdadero de lo falso?. La serie que sigue, por todo, está pensada en función de esos epistemólogos de la vida cotidiana que pasan sus días demarcando fronteras de legitimidad entre sus congéneres. A ellos, a los miles de ellos que existen, les he dedicado la serie denominada: Serie Epistemológica.

 

 

 

Tributo a Lacan

•diciembre 14, 2007 • Dejar un comentario

 

 

 

Probables Fundamentaciones

•diciembre 13, 2007 • 1 Comentario

a. El loro E´Righett.

· El loro: Primero, es un loro y no un oso hormiguero, ¿por qué? Me pareció que, de ser un loro, el dibujo no sólo ganaba en simpleza y ternura, sino que, por otra parte, ganaba en extrañeza y sugerencia. En extrañeza, porque no hay casting para loros, al menos para éstos loros que con notables características antropomórficas. Y en sugerencia porque en el sentido del común deambula esa idea entre metafórica y ominosamente real, de que el ser humano es un loro o cotorra en tanto que lo único que sabe es hablar.

· El loro E´Righett: Que el lugar a acceder, que la figura a alcanzar, sea el de un Loro Estrella: “El Loro E´Righett”, fue entre irónico y denunciante. Pues, ¿Por qué el ideal a alcanzar sería un loro- entendiéndolo aquí, metafóricamente, como persona que lo único que sabe hacer es parlar? ¿Será eso casual? Digo, ¿será casual que en nuestra ajada Argentina el Ideal que se promueva y adule es el de Ser Loro, o mejor, el de Saber Parlar?
Y, al par, que el loro contenga un nombre Italiano respondía a esa maldita costumbre de adoptar como ideales a los extranjeros, fundamentalmente europeos o norteamericanos.

b. Ideales y Topologías: esperas incesantes y cuadro medio vacío medio lleno.

· En principio, y para terminar con la línea que inicié en el parágrafo anterior, la búsqueda infatigable del ideal que no hace más que postergar, no menos infatigablemente, el momento de su encuentro, es un elemento fundamental.

· Otro, es La cola. La cola del casting, para ser más precisos, y para ir extenuando malentendidos. La cola está compuesta por cinco personajes, “aparentemente”, todos loros. Y digo, “aparentemente” porque si bien lo parecen, no son más que aves de las más variadas especies: desde un ornitorrinco, pasando por un avestruz, hasta llegar a un canario. Se trata de una cola constante, entre autómata e infinita. De hecho, en la estructura del dibujo es la invariante, la variable constante y recurrente. Nunca dejan de hacer la cola porque nunca dejan de esperar, nunca dejarán que se pierda la esperanza de llegar a ser E´Righett, ese Ideal inalcanzable y, por ende, siempre deseable. Recalco lo de siempre: “La esperanza, mis amigos, es lo último que se pierde”, como biendiría un loro educado en jergas y clisés de nuestra vida “cotidiana demasiado cotidiana”.

· Otro de los elementos nucleares es el Cuadro, ese casillero vacío por el que van pasando incansable y recurrentemente los personajes aspirantes a loros. El cuadro, aquí, representa el lugar del casting, el espacio específico dónde transcurre el casting. Ahí aparezco yo, como autor, exigiéndoles hacer a los personajes algunas representaciones, o simplemente observando y evaluando lo que prepararon para el mismo. Dentro del cuadro hacen más o menos lo que yo les exijo, ahora bien, salidos de él, pueden hasta incluso rebelarse contra mi autoridad: esa es la dialéctica estructural que planteo con ésta topología del chiste.

c. Entre el humor y eso que no da risa. O sobre la económica política del chiste:

· Por un lado, los personajes que están a la espera de llegar a ser el tan preciado Loro Estrella, el tan preciado Ideal, van dándole, por eso miso, vitalidad a mi empresa. Me explico. La vana e incansable esperanza de los loros es el material a partir del cual yo, diariamente, voy haciendo los chistes. Su esperanza mi motor. Y mi motor a costo cero, puesto que no ganan nada de eso, sólo gastan energías al servicio de mi productividad y, por ende, de mi reproducción humorística.

· Y por otro, aunque siguiendo esa línea, la explotación constante de su creatividad, de su sorpresa, de la capacidad de invención e innovación y, por consiguiente, de todas las expresiones que trae consigo esa fuerte esperanza de las que les hablaba más arriba, forma parte del contenido de ésta obra. Inclusive, desearía remarcar, no sólo forma parte sino que es uno de sus pilares.

 
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